Friday, 23 August 2013

El Hombre de los Puños de Hierro


Había llegado a mis oídos que El hombre de los puños de hierro era un bodrio de armas tomar.
Yo no hacía más que preguntarme si me hablaban de ella como película al uso, o que realmente era una mala mala película. Porque, al menos yo, tras una producción guionizada por Eli Roth, producida por Tarantino, con Rap y chinos (No ofense, la película sucede en china) dándose de leches durante hora y media no me espero otra cosa que un muy sincero homenaje a la serie B de artes marciales que todos hemos visto alguna vez.

Con más ganas que temor me aventuré a verla, y para mi ¿sorpresa? me encontré con justamente eso: un sincero homenaje a la serie V de artes marciales. Es más, un sincero homenaje con un sentido del humor desbordante, momentos realmente gores para la sala comercial y a Russell Crowe y Lucy Liu interpretando unos papeles tan idos de madre que sorprende que (especialmente el primero) hayan aceptado. ¡Y lo bien que se lo pasan!

Total: que esta vez me va a tocar darles las gracias al hype. O al anti-hype en este caso, pues la vi con tanto temor a que no fuese lo esperado, que en cuando descubrí que sí lo era, y encima en esteroides la disfruté como un enano. De carcajada y aplauso en muchas secuencias.


Cierto es que para nada es una película perfecta. De hecho tiene algún que otro fallo gordo, incluso considerando que su espíritu se basa en los fallos de credibilidad. Lo que más  ejemplifica esto que digo es su torpe montaje. De hecho es una película torpe en muchos sentidos (pese a su torpeza sabe abrirse camino, ojo), pero el montaje huele a amateurismo en algún que otro momento, puntual. No nos olvidemos que se trata de la opera prima del rapero RZA, quien además protagoniza la cinta. Que esto no nos sirva de excusa para perdonar errores, pero sí es cierto que un poco los diluye o disimula. Sea como sea nadie ha venido aquí a ver nada parecido a una obra maestra.

Lo que realmente me supo mal, y entendí tu estrategia Eli Roth, es esa bajada de ritmo previa al tercer acto. Como truco de guión puede funcionar. Pero no si contamos con una película en la que la trama emocional no consigue del todo emocionar. El tramo final funcionaba bien por sí mismo, no hacía falta que tratase nadie de engrandecerlo añadiéndonos secuencias que traten de ser más denso de lo que es antes de ello. Lo convierte en el único tramo aburrido de la película. Suerte que el clímax que le sigue lo vale.

A nivel de personajes, éstos son tan poco profundos como deseamos que sean. Pura fachada de matón de instituto en su mayoría. Muy agradecido ello, pues los hace extremadamente divertidos. Hacen grandiosa la fiesta. Resulta curioso cómo es RZA el más contenido e incluso más (en exceso) trabajado siendo el protagonista. Eso hace que empatizemos mucho más con los secundarios, que no por serlo quedan en segundo plano.


Mención especial a Crowe y Liu. Estando más acostumbrados a ver a esta última en papeles así de locos nos llama igual la atención su personaje de madamme de burdel con abanico de cuchillas. Espectacular.
El que sí sorprende es Rusell Crowe. Su simple presencia en un proyecto de esta calaña y calibre ya rompe esquemas. “My name is Mr. Knife, but you can call me Jack” dice a pocos minutos de entrar en escena. Ya nos queda claro que nunca hemos visto a Mr Crowe tan desfasado y extremado como en este caso. Un regalo para fans.

Total, que al final la película terminó siendo una maravillosa mala película con elementos tan grandes en ella que uno no puede evitar inclinar la cabeza a un lado. Lo esperado en un principio. Lo que más me sorprende es que alguien esperase otra cosa.

Lo mejor: lo descarada, gore y a su vez honesta que es.  Jack Knife.
Lo peor: un bajón de ritmo puntal en su tramo final.

Nota: 7/10

Titus Bellés

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