Saturday, 28 September 2013

Posesión Infernal (Evil Dead)


Fede Álvarez llamó la atención del mundo cinematográfico con sus cortometrajes, con un Ataque de Pánico que levantó el interés de la industria para realizar un largometraje partiendo de ese trabajo. El proyecto finalmente acabó, junto a Sam Raimi, en un remake de su Evil Dead, aplazando la idea inicial para su siguiente producción.

Así pues, esta Posesión Infernal no deja de ser en líneas generales la historia que parte del mismo punto de partida que la original, pero que debido a sus protagonistas y el tono del film, termina por convertirse en una película tan igual como diferente al mismo tiempo a la cinta de los ochenta.

Los tiempos cinematográficos han cambiado, y el género también, con lo que en esta ocasión nos encontraremos con una dirección mucho más académica, controlada, e incluso fría, a diferencia de la clásica en donde la cámara de Raimi se volvía por momentos totalmente loca con los frenéticos travellings marca de la casa del director y sus movimientos en ocasiones tan bruscos y nerviosos. Eso sí, se ha optado por un gran uso del maquillaje evitando el abuso de los efectos digitales, algo de agradecer, lo que le convierte en una película no apta para los estómagos más delicados.


Uno de los aspectos que levantó más polémica entre los seguidores de la saga fue la ausencia de la figura del mítico y carismático personaje Ash interpretado por Bruce Campbell. Un acierto ya que se podría haber caído en el error de encontrarnos ante un revival de la original sin su magia. Se ha preocupado por dotar a la historia de cierto dramatismo y motivación de los personajes de encontrar una razón por lo que seguir encerrados en la cabaña, o tomar ciertas decisiones.

La historia no nos lleva a cinco jóvenes con ganas de divertirse en una pequeña cabaña abandonada en medio del bosque, sino que nos presenta a unos personajes que intentan ayudar a una drogadicta a salir del pozo de su adicción, con la ayuda del hermano de la víctima, ausente en los últimos tiempos y en busca de una ocasión para resarcirse de los errores del pasado. Podrá gustar o no, pero por lo menos nos ofrecen una intención de distanciarse tanto de los tópicos del género en si, como de la película original, algo que es de agradecer y demuestra una valentía por parte de un equipo que no quiere ni pretende limitarse a copiar lo que ya hemos visto.

La víctima en ambos casos, original y remake, es el elemento aislado del grupo, siendo en el primero la chica sin pareja (hermana de Ash), y la toxicómana en el segundo, convirtiéndose ambas en las piezas centrales de la expansión de la posesión. 


Evil Dead es mucho más cruda, dura, violenta, sangrienta y explícita que la original, aunque sin su espíritu gamberro, consciente o no, y su falta de pretensiones, aunque es capaz de recoger lo mejor de la cinta de Raimi y el cine de terror actual para ofrecernos un lavado de cara que hará las delicias de la mayoría de los aficionados al género. 

Aquí la juventud de dejes post-hippie deja su lugar a una mucho más negativa, reflejo intencionado o no de una generación distinta a la de la sociedad americana de la época. Pero no son las únicas diferencias ya que hay muchas otras como un excelente prólogo en donde se nos explica la procedencia del mal y que marca el tono del film; el propio libro que ha sufrido un importante lavado de cara; y, sobretodo, un épico acto final que se encarga de dar un giro de 180 grados a la historia que conocemos, y que alcanza tales límites de brutalidad e intensidad visual que son muy de agradecer por lo poco habituales que resultan en este tipo de producciones que llegan al circuito de las salas comerciales.

Hora y media que pasa volando gracias a su notable sentido del ritmo y la estimulante dosis de sangre que nos ofrece. Una pequeña gran obra que llega con numerosos extras y en alta definición a nuestros salones. Imprescindible.

Lluís García Sola


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