Friday, 11 April 2014

Atrapada En La Oscuridad



Sara Taylor (Michelle Monaghan), una ex fotógrafa bélica que se ha quedado ciega a causa de un acto terrorista suicida en la guerra de Afganistán, vuelve a su apartamento de Nueva York para intentar rehacer su vida. Sin embargo, la noche de fin de año su casa es asaltada por dos hombres dispuestos a todo para conseguir unos diamantes que supuestamente están ocultos en casa de la joven, dando comienzo a lo que pretende ser una película de suspense.

Aunque la traducción al castellano haya dado como resultado que esta película se titule casi como la mítica película de Terence Yong: Sola en la oscuridad, y el argumento pueda recordarla (no sé si como homenaje o como burda copia al intentar imitar un modelo de éxito), no se trata de un remake de la original.

Atrapada en la oscuridad, dirigida por Joseph Ruben (quien ha pasado casi una década sin dirigir este tipo de cintas), nos muestra apenas nada que nos indique que su director es el mismo que el de películas como Durmiendo con su enemigo o Misteriosa obsesión. Las interpretaciones dejan mucho que desear, incluida la de la protagonista, que parece moverse demasiado bien y con destreza, a pesar de haberse quedado ciega de forma reciente. Esto, por no mencionar también que la reportera no tiene ninguna cicatriz derivada del accidente, del que no contaré más por no desvelar demasiados detalles.



La película adolece de falta de verosimilitud obligando al espectador a tragarse algunas situaciones francamente increíbles, amén de la caricaturesca encarnación de un «malo malísimo» Michael Keaton. Por otro lado, el director no consigue generar tensión. Sara, vulnerable, está encerrada en su piso a manos de dos psicópatas, pero la luminosidad y el tamaño de la vivienda, así como los fallos de guión, consiguen que la película pierda la que podría haber sido su mejor baza: que el espectador tema por la vida de la protagonista, cosa que en ningún momento sucede.

Además de todo lo enumerado, esta película tiene otro punto negativo en su contra y es que cuenta con innumerables fallos de rácord en los que, por ejemplo, los muertos parpadean; algo que puede concedérsele a una producción televisiva con poco presupuesto, no así a una película de este calado. Tampoco faltan clichés en la relación entre Sara y los atracadores: insinuaciones sexuales, dejar a la víctima sola en lugar de tenerla vigilada, enredarse en discusiones estériles que no vienen a cuento y toda esa parafernalia que ya hemos visto cientos de veces.

Aunque sí hay escenas que transmiten una cierta inquietud y hacia el final (¡por fin!) podemos atisbar sutilmente la mano del director de Durmiendo con su enemigo, en general, la película se desarrolla de forma plana y no consigue erizar el vello del espectador.



Lo mejor: El comienzo, cuando vemos el accidente que ha llevado a Sara a quedarse ciega.

Lo peor: El continuo abuso de los flashbacks.

Valoración: 4/10

Amelia Cobos 


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