Friday, 4 April 2014

Exorcismo En Georgia


Lisa Wyrick (Abigail Spencer) tiene, a pesar de no quererlo, un don que afecta a todas las mujeres de su familia y que, por supuesto también ha heredado su hija, para contactar con fantasmas. Cuando la familia se muda a su nueva residencia en Georgia, la pequeña Heidi (Emily Alyn Lind) comienza a mantener conversaciones con el Sr. Gordy, alguien a quien solo ella ve. Pronto, el resto de la familia empezará a ser testigo de extraños sucesos.



A priori, en Exorcismo en Georgia encontramos elementos suficientes para hacer una película de terror: no faltan los fantasmas, las personas capaces de comunicarse con el más allá y las casas encantadas. Sin embargo, aquí acaba todo parecido con una película de miedo, ya que no es solo que no haya un exorcismo como tal, sino que pasados los primeros momentos de la película (donde nos dan algún susto de esos que te hacen pegar un bote en el asiento), el metraje carece de toda acción y, lo que es peor, de todo elemento que pueda hacernos sentir terror. Por momentos, más bien parece que estemos viendo un drama centrado en los problemas que tiene la familia, con un toque histórico que pretende tocar el tema de la esclavitud.



Exorcismo en Georgia se nos presenta como una segunda parte de Exorcismo en Connecticut (ambas basadas en historias reales), cuando no guardan ningún tipo de relación la una con la otra. Esto hace que los espectadores esperen ver una cosa y se encuentren con otra muy distinta; algo que no habría pasado si, en lugar de traducir libremente el título, se hubieran ceñido al original en inglés que es algo así como «Fantasmas en Georgia».



Quien quiera ver fantasmas, sustos, posesiones y toda la parafernalia habitual del cine de terror y, de forma más concreta, del cine relacionado con las posesiones, no va a encontrarlo en Exorcismo en Georgia. Como mucho, algún intento de asustar con el típico giro de cámara, vagas sombras de fantasmas y voces.



En materia de interpretaciones, la película no cuenta con actores demasiado reconocidos, pero dado el guión al que deben ceñirse, lo cierto es que bastante hacen. Especialmente destacable es el papel de Abigail Spencer, que logra salir airosa en su interpretación, a pesar de lo difícil que se lo ponen argumento, guión y efectos.



Exorcismo en Georgia tiene, no obstante, un aspecto muy positivo y es que el espectador no se adelanta a los acontecimientos y hay que esperar casi hasta el final de la película para comprender lo que de verdad está ocurriendo.



Lo mejor: El tinte histórico que consigue salvarla del desastre total. Aunque los efectos especiales tampoco son el punto fuerte de esta película, hay algunos bastante rescatables que imprimen un ligero toque de calidad.



Lo peor: La traducción del título, tras 100 minutos de película sigues esperando a que se produzca un exorcismo.




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