Thursday, 28 August 2014

El Lobo de Wall Street


La última película del director italo-americano Martin Scorsese es una adaptación del libro homónimo del ex-agente de bolsa Jordan Belfort. Protagonizada por Leonardo DiCaprio, interpretando a Belfort, el film comienza con el joven aspirante a broker siendo aleccionado por otro experimentado “lobo” bursátil: Mark Hanna (Matthew McConaughey), quien le da un curioso consejo: si quieres durar en el negocio debes contar con dos armas imprescindibles: la cocaína y la masturbación (¡!)



Tras conseguir su licencia como agente de bolsa se traslada a una pequeña compañía donde consigue hacer mucho dinero aplicando sus capacidad innata para los negocios. Allí conoce a Donnie Azoff (Jonah Hill), un vecino obsesionado con el dinero tanto como el propio Jordan, que le propone ser su ayudante y abandonar su puesto de trabajo. Ambos reclutan a un grupo de brokers y fundan la compañía Stratton Oakmont, que al poco tiempo logra beneficios millonarios. Junto al éxito empresarial pronto comienzan a sucederse todo tipo de desfases, tales como fiestas inundadas en alcohol y cocaína, prostitución, etc, lo cual lleva a Jordan a conocer a la modelo cazafortunas Naomi Lapaglia (Margot Robbie), hasta el punto de abandonar a su esposa para casarse con ella. La vida parece que sonríe a Jordan, sin embargo la entrada en escena de un agente del FBI (Kyle Chandler), hará que nuestro protagonista deba replantearse su modo de vida.



Nos encontramos con la mejor película del año y con diferencia, con la mejor película de Scorsese desde “Uno de los nuestros”. Es admirable la energía que desprende el director, en un gran estado de forma a pesar de su edad (ya quisieran Spielberg, Coppola y demás coetáneos dirigir algo así hoy día), con un ritmo que no decae en sus casi tres horas de metraje. Frenética, histérica y enloquecida, Scorsese da un repaso al llamado “sueño americano” a través de un personaje totalmente decadente, absorbido por el poder del dinero y la cocaína. En el apartado interpretativo Leonardo DiCaprio ofrece su enésimo recital (por si aún quedaba alguna duda del gran actor que es), en especial esa escena que ya forma parte de la historia del cine, la de él drogadísimo hasta no poder ni moverse arrastrándose hasta su Lamborghini. Sobre sus espaldas recae todo el peso del film, secundado por un magnífico plantel de secundarios, entre los que cabe destacar a un sorprendente Jonah Hill y a una actuación corta pero memorable de McConaughey.



Una película que no debéis dejar de ver si queréis disfrutar sus casi tres horas  y de paso recordar como fueron algunos personajes de esa década tan añorada, los 80.


Chema Ponce



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