Wednesday, 10 September 2014

Séptimo


Sebastián (Ricardo Darín) y Delia (Belén Rueda) forman una pareja de padres separados cuyos hijos practican siempre el mismo juego con su padre cuando este va a buscarlos para llevarlos al colegio: los pequeños bajan corriendo las escaleras mientras el padre se desplaza en ascensor, ganando el primero que llegue antes al portal. No obstante, ese día el juego acaba en tragedia porque cuando el progenitor sale del ascensor los niños han desaparecido, dando comienzo a una búsqueda desesperada.

Este es el sobrecogedor inicio de la película dirigida por Patxi Amezcua. Sucede con pocas películas que exista una gran diferencia de calidad entre el principio de la cinta y su final. De Séptimo podríamos decir que empieza con un argumento más que razonable para un thriller y con elementos suficientes para atrapar la atención del espectador: ¿Qué ha pasado? ¿Dónde están los niños? ¿Quién se los ha llevado? Pero a medida que avanza el argumento, el interés del espectador va disminuyendo hasta el punto de que cualquiera puede descubrir lo que ha ocurrido realmente “gracias” a los spoilers que el propio guión va introduciendo.


Por suerte, Séptimo no excede de los 90 minutos de metraje, pero tras los sugerentes primeros minutos no logramos recuperar el interés por la trama que desemboca en un acto final previsible a la par que carente de sentido.

Los protagonistas, Ricardo Darín y Belén Rueda compensan el mal trabajo de guión, aunque no existe química entre ellos como pareja. Darín defiende su papel de manera eficaz, pero no es este el mejor personaje interpretado por Rueda. Y es que, siendo que ambos son buenos actores, capaces de interpretar con verosimilitud el abanico emocional que puede precisar un argumento como este, su interpretación queda deslucida al lado de algunos secundarios, puesto que ni los niños, ni los vecinos, ni los policías consiguen que nos creamos lo que nos cuentan; algo que pone aún más en evidencia los errores de guión y una mediocre dirección de actores.


Destacables son los acordes iniciales de una banda sonora que se antoja potente al arranque de la película, pero que resulta superflua en ocasiones. Aun así, Séptimo podría llegar a ser una película más o menos llevadera, de esas que no son buenas pero que tampoco se recuerdan como las peores que uno haya visto, de no ser por sus últimos diez minutos.

Lo mejor: Ricardo Darín sigue demostrando su buen hacer aun en las peores condiciones.

Lo peor: El final y la imposibilidad del espectador de encontrar respuestas a algunas preguntas que van surgiendo durante el visionado.

Valoración: 4’5/10
Amelia Cobos
 

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