Friday, 10 July 2015

Mario Party 10


El rey de todos los juegos festivos por antonomasia de la gran N (Nintendo, para los más despistadillos jeje) ha vuelto con la décima entrega de una saga responsable de horas de diversión, risas, piques y cabreos varios a lo largo de los años. En efecto, hablamos de Mario Party 10, el estreno de la franquicia en la mayor consola de sobremesa de la casa, Wii U. Los que ya hayáis jugado a entregas anteriores ya conoceréis la mecánica base del juego, pero por si acaso, vamos a explicar lo nuevo, y lo no tan nuevo, del título que nos ocupa.


La compañía japonesa vuelven a la carga tras los éxitos que ha protagonizado el bigotudo fontanero Mario, con juegos como New Super Mario U, Super Mario 3D World, o más en clave de multijugador festivo, Mario Kart 8 o Smash Bros, aunque quizás en esta ocasión la cota de calidad final del producto no sea tan alta como en los nombrados anteriormente. Aunque los alicientes de Bowser, que nos dará más dolores de cabeza que nunca cambiándonos constantemente y a su antojo el tablero, las bonificaciones, y haciéndonos la vida imposible hasta el final de la partida; y el uso de los amiibo que añadirá interés a nuestra experiencia, nos permitirán disfrutar delante de nuestro televisor.


En el apartado técnico más de lo mismo y como no podía ser de otra forma,  con escenarios multicoloridos, melodías sencillas pero tremendamente pegadizas, y toda la simpatía y la magia que desprende el sello de la marca Nintendo. Aunque no nos engañemos, si algo destaca por encima de cualquier otro aspecto en esta saga es la jugabilidad. Varios escenarios, más de 70 minijuegos que tienen como denominador común la sencillez, inmediatez y diversión en compañía de otros jugadores, nuevos modos de juego, y todo lo bueno que ha hecho grande a la franquicia son las grandes credenciales que nos podemos encontrar tan pronto echemos las primeras partidas al videojuego.


En el otro lado de la balanza, es una pena que no se haya sacado todo el partido desdeable al modo de juego a priori estrella, el Bowser Party, que si bien nos permite disfrutar de intensas partidas con hasta 5 jugadores y juego asimétrico, su desarrollo resulta demasiado lento y no todos los minijuegos están a la altura de lo que podíamos esperar. Además, el uso de los amiibo siempre es interesante pero es una oportunidad pérdida que al final resulte un añadido casi anecdótico que no pasa de conseguir algunos bonus y obtener algunos extras que nos dejan algo fríos. Y para no romper la tradición, la suerte tiene un papel demasiado determinante en el resultado de las partidas, incluso por encima en muchas ocasiones, de nuestra habilidad al mando. Mario Party 10 llega con sus virtudes y defectos dispuesto a tenernos pegados durante horas delante de la pantalla en compañía de nuestros amigos y/o familiares. 

Lluís García Sola


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