Wednesday, 9 December 2015

300: El Origen De Un Imperio


Tras el éxito de su antecesora, que nos dejó en un final épico tras la muerte de los 300 espartanos protagonistas, llega “300: El Origen de un Imperio” para cerrar el círculo y contarnos no sólo lo que ocurrió tras la batalla de las Termópilas y que no nos contaron en el film original, sino el hilo histórico que ocurrió antes y durante de la batalla que libró Leónidas con los Persas.

Esta vez la historia tiene como protagonista a Temístocles (Sullivan Stapleton), general ateniense que verá de cerca la subida al poder de Jerjes y la evolución de la guerra contra Persia. El guion de Zack Snyder nos sitúa diez años antes de lo acontecido en 300, donde veremos la muerte del rey Darío I a manos de los griegos, hecho que incendia la sed de venganza de la general persa Artemisia (Eva Green), de origen griego pero adoptada tras una infancia de maltratos por parte de los helenos. Este acontecimiento hará que la sangrienta general persa ayude a Jerjes en su ascenso de simple mortal a emperador considerado como un dios, para posteriormente inculcarle su propia sed de venganza en contra de Grecia. Éste personaje, diseñado como enemigo a batir en el film, llega en ocasiones a eclipsar el protagonismo del personaje principal, ya que las referencias a su pasado son constantes en la trama.


Tras este hilo argumental a modo de precuela, el film nos traslada al marco histórico-político de Grecia, por lo que obtendremos una visión mucho más general de la guerra a nivel de nación que en el primer 300. Temístocles se pone al frente de la gran flota Helena para hacer frente al avance de las legiones de Jerjes comandadas por Artemisia mientras el emperador Persa lucha en las Termópilas contra Leónidas, y es en éste momento en el que el guión entremezcla ambos films para dar una visión extra que dota de aún más epicidad a lo acontecido en la primera película a modo de comentarios de los propios griegos y de su admiración hacia el sacrificio de los espartanos. En este sentido, se logra dar la sensación de élite al ejército de Esparta mientras se muestra a un pueblo Griego aguerrido pero que no se considera preparado por igual para la guerra que se avecina, haciendo un claro homenaje y reverencia a la historia de los 300.

La acción y las batallas a gran escala vuelven a ser parte íntegra de la historia, con unos acabados técnicos y una fotografía muy similar a su antecesora, usando el gore más explícito (haciendo gala de unos efectos 3D muy logrados en cuanto a la sangre y la profundidad de los combates) con unos enfoques y juegos de luces oscuros y épicos, arriesgando aún más en la puesta en escena en esta precuela, donde quizás alguna escena subida de todo se encuentre algo injustificada y fuera de guión en algún momento de la trama. El film culmina con la histórica batalla naval de Salamina, donde Temístocles hace uso de su gran mente de estratega para combatir a la flota persa, superior en potencia y número, en un último intento por frenar el avance que pretende exterminar toda Grecia.


Tras contarnos que ocurrió después de la última batalla de Leónidas, 300: El Origen de un Imperio es una muy buena película, que tiene como único hándicap el tener que hacer frente a la gran calidad de su antecesora, donde sale perdiendo en comparación de epicidad y carisma de los personajes y en algún guiño de guión algo fuera de lugar; aunque no por ello deja de ser un film muy entretenido y de gran calidad artística y narrativa que nos hará alzarnos en armas frente al televisor.
Alberto G. M.


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